lunes, 27 de octubre de 2008

Deduciendo

Sólo asumió la obviedad más inmediata, sí, había un charco en el suelo y debía esquivarlo, no pisar el líquido acuoso, sortearlo a toda costa...

No lejos de allí, sobre aquel pequeño rincón de manifiestos razonamientos irrebatibles se encontraba el origen, la causa última de aquella aventura en minúsculas... un pequeño mocoso volteaba una botella derramando el líquido contenido sobre la vía... dispuesto a empapar al primer transeúnte que paseara sobre la mancha sin advertir la verdadera raíz del asunto...

1 comentario:

maria dijo...

curioso... el encanto se pierde cuando se desvela el misterio. Pero el camino para llegar a la conclusión es placentero, nos gusta resolver....