martes, 21 de octubre de 2008

Mi proyeccionista

El mio es esquivo.

Todos tenemos uno, es el responsable de nuestros sueños. Mientras dormimos se encarga de que todo funcione bien y disfrutemos (o suframos) de la proyección.

En cuanto entornamos los ojos aparece en la sala, enmoquetada, por supuesto, para evitar ruidos innecesarios, y se encamina hacia la máquina con el rollo de película bajo el brazo.

En la lata puede verse claramente la fecha del dia, cada dia un sueño, aunque... hay veces que se puede observar la pegatina con la fecha actual sobrepuesta a otras... ya se sabe, sueños repetidos, obsesiones.

Limpia la máquina, la lente, la bombilla, mientras nosotros seguimos profundizando en nuestro dormitar, coloca el film y... a soñar.

Hay proyeccionistas muy despistados, el mio no, el mio es todo un profesional.

Un proyeccionista despistado se identifida rápidamente. Ocurre que, en multitud de ocasiones, cuando ya estamos despertando, el maquinista no es consciente, no se da cuenta y aún continúa con el pase... sigue dejando el sueño a la vista... y claro, al espabilar somos conscientes de que soñábamos, incluso podemos recordar lo que ocurría...

En mi caso no, nunca recuerdo si he soñado, ni qué he soñado... es tan precavido que en cuanto ve la más mínima señal de que despierto, apaga el proyector, recoge la película y se marcha...

Pero... la otra noche, la otra noche lo atrapé in fraganti, supongo que la luna lo distrajo, no se percató, y pude recrearme en mi sueño... extrañísimo claro...

Después, se marchó maldiciéndose... o maldiciéndome...

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