sábado, 18 de octubre de 2008

Tranquila

Así se sentía, tranquila, su despedida, ya fuera voluntaria o forzada... por la vida, por los acontecimientos, por su situación, la de él, incluso la de ella... todo parecía confabularse... y lo aceptó.

La tristeza la invadía, claro, pero aún así, estaba tranquila.

Esa tranquilidad nacía en una extraña convicción... estaba segura de que volverían a cruzarse, y sabía, sí, lo sabía, que volvería a enamorarlo, era su verdad.

Así que, aquel fundido a negro, no se le antojó oscuro ni frío, simplemente pensó que se trataba de una espera, como otras...

4 comentarios:

Espiral dijo...

Pues es una suerte sentir tranquilidad en esas situaciones...

Yo en esos momentos siempre siento lo contrario, y pienso que es posible que sea la última vez que vea a esa persona.

Me gustó tu blog. Gracias por tu visita, em paseré de nuevo.

Saludos

quizas dijo...

no sirve de nada arrepentirse
pero duele demasiado sentirlo

eres la primera persona que ve mi blog =D

no le he dicho a nadie que lo tenia,prefiero que lo encuentren
como tu jeje

me pasare por el tuyo frecuentemente..
me gusta..

Pequeña dijo...

Sentir esa tranquilidad es sentir seguridad en ella misma... ¡Qué envidia!

Un saludo de una insegura

PD: el miercoles intenté perderme en "la isla"
:)

NuNú dijo...

Últimamente siento eso también bastante habitualmente...

BEsos