miércoles, 28 de enero de 2009

Encontré un lugar

Entró en aquella sala donde todos le estaban esperando, bueno, en realidad, le estábamos esperando, fui uno más, como acostumbro.

Se sentó donde le tenían preparado, se acomodó, bebió un sorbo de la taza sobre su mesa y se dispuso a contarnos.

Comenzó relatando sus pretensiones, como siempre. Nos recordó aquella otra ocasión en la que devastó la imagen que teníamos de... y que todos nosotros, desde aquí, nos sentimos fuera, ajenos, extraños, y nos reímos muchísimo, nos pareció muy divertido... pero ocurre... que no entendimos, porque, en realidad, nos hablaba de... ti, de mi, de él, de todos.

Así que, se ha sentido obligado a intentarlo de nuevo. Esta vez, su relato es aparentemente distinto, los nombres son otros, las caras diferentes, las situaciones absolutamente nuevas, pero... en el fondo, me doy cuenta de que nos está narrando aquella misma historia que habla de cada uno de nosotros, aunque intuyo que esta segunda vez aún es más complicado darse cuenta... y... probablemente sea lo mejor, porque saberlo, me está doliendo.

1 comentario:

Adagio dijo...

Me ha gustado mucho el escrito, ¿es propio? La historia de los hombres siempre se repite y nunca es una, tristemente no aprendemos de los errores, somos los únicos que tropezamos una y otra vez.