viernes, 20 de marzo de 2009

Cine

Debo mi afición cinematográfica a la educación religiosa que recibí.

Sí, ocurría que, cada Domingo, cada mañana de Domingo, mi madre me daba cinco duros y me mandaba a misa, el dinero era para el cepillo de la iglesia.

En lugar de eso, yo utilizaba el dinero para pagar la entrada de la sesión doble matinal, cine en vaso grande y sin reticencias, cualquier cosa que pusieran servía.

4 comentarios:

Nat dijo...

yo habría hecho lo mismo...[gracias a dios acá somos todos ateos]

carmen dijo...

Destripacuentos... qué curioso! Me gusta la idea de destripar los cuentos, destripar arquetipos y encontrar mi personaje. Suena bien al oído de una cuentera ;-) De dónde sales? Bienvenido.
Besos
Carmen

Zamarat dijo...

Gracias por tu comentario. Así he podido conocer tu blog. Interesante esa relación entre el cine y la iglesia, jajaja...¿Recuerdas cuál fue la primera película que viste así?

Lidia Bernal dijo...

Gracias xtu comentario ha sido el primero en mi blog, y me ha hecho muxa ilusión,ya que estoy empezando a subir cosillas mías...interesante blog el tuyo...estoy contigo cualquier peli es preferible...