lunes, 27 de abril de 2009

Microcosmos

Se sienten como esas pequeñas hormigas que llenan los caminos cuando llega el buen tiempo, ahora, ya, cubriendo el suelo en hileras negras... sobreviviendo.

En su cosmos, la irrupción de la pequeña rueda de un triciclo supone, literalmente, una hecatombe. Centenares de individuos perecen irremediablemente, y, en un último gesto de generosidad, mientras lo hacen, no dejan de emitir algún tipo de señal hasta hoy desconocida, con el fin de que sus compañeras, sus camaradas, tengan ocasión de salvar sus vidas.

Ante tamaña distorsión, las hasta el momento supervivientes, eligen un número al azar, contando con que sólo conocen hasta el 360, y comienzan a correr con todas sus fuerzas en esa dirección, sin mirar atrás, sin vacilar, y no dejan de hacerlo hasta que mueren extenuadas, deshidratadas, o bien, simplemente, hasta que dejan de percibir aquella horrenda advertencia...

Es momento, entonces, de buscar el camino de vuelta a casa, una cara conocida, una rutina inerte, un camino que seguir, simplemente.

1 comentario:

rocio dijo...

me da panico volver a aquella cama, a aquellas calles... pero sobre todo a mi cama, que fue nuestra cama...
entiendo lo que dices, pero en este momento necesito el 361...
al menos tu tienes donde volver...