domingo, 24 de mayo de 2009

Distorsión

Me encontraba soñando, claramente, con una de esas aventuras en las que una camarilla de inhumanos desarraigados dificulta la existencia al protagonista, un prototipo de cordialidad, tolerancia y buen hacer que acaba de llegar al barrio.

Además, se veía venir el desenlace aleccionador y moralizante, pero... de repente... en un cambio de secuencia, han aparecido en escena unos tipos que aparentaban ser unos temibles padres de familia, uno de ellos blandía una pistola enorme, y se dedicaba a apuntar y atemorizar con vehemencia a un grupo de chicos malos, que nada tenían que ver con los desalmados de la historia inicial...

Ante tamaño fraude argumental, he decidido despertar.

4 comentarios:

carmen dijo...

Buenos días...

Maya dijo...

no me extraña.. no hay nada peor que la moralina, el castigo aleccionador en una película o en un sueño. No será mejor dejar que el espectador saque sus propias conclusiones ante una determinada situación.. y que los malos aprendan la lección sin necesidad de tener un arma apuntándoles en la sien?

campanilla dijo...

Qué bueno.
Bienvenido a la realidad.

Alegria De La Huerta dijo...

¿Se puede despertar de eso? Tu sueño tiene mucho tinte de realidad, demasiado.