jueves, 25 de junio de 2009

Certezas

¿Alborozado?, no, no era sólo euforia, el tipo se mostraba engreído, jactancioso, ufano, éso es, todo un presuntuoso. Cosas de la edad, supongo, sentía el mundo a sus pies, y cualquiera podía advertirlo simplemente con un golpe de vista.

Pero, la realidad, ya sabes, pone a cada uno en su lugar, o no... la cuestión es que puede hacerlo, y una simple coincidencia, una pequeña casualidad, es capaz de terminar con la más monumental de las ceremonias de vanidad en un instante.

Y ocurrió, él pisaba con fuerza, reafirmándose en cada paso, sin reparar en una ridícula bolsa de plástico en el suelo... que fue suficiente para resbalar, caer, y terminar con su ego al nivel de las baldosas, tan cotidiano y habitual...

No son necesarias semejantes zancadas para conducirse entre certezas.

3 comentarios:

carmen dijo...

¿qué fruta esconde la certeza?

flauteta dijo...

hola.
cierto.
hola.

La del Planeta dijo...

Su altivez le impedía mirar al suelo...