domingo, 12 de julio de 2009

Arrojo

Pensé que a mí me vendría bien sentir ese tipo de agitación, sí, eso es, como un zarandeo a un árbol provocando la caída de fruta madura. En fin, que casi podría decirse que les hice un regalo. Y es que allí estaban, cada una de ellas seguía los pasos de su predecesora, y al timepo, marcaba el camino de su perseguidora, una detrás de otra, sin perder la formación, de manera extremadamente monótona, aburrida, invariable...

Después de dar un trago, arrojé un buen chorro sobre su hormiguero, y vaya si se animaron, de repente perdieron toda la seguridad en su vidas, y su existencia se convirtió en un grandioso azar, pura supervivencia.

Aunque... tal vez ellas preferían perderse en la rutina, como uno cualquiera de nosotros...

9 comentarios:

Azra dijo...

Pero como les vas hacer un regalo a los pobres bichos? A eso se le llama genocidio , amigo! Muy mal.

rocio dijo...

y tu regreso? a que se debe?

Alegria De La Huerta dijo...

Pues precisamente hoy les he quitado de sus dominios un sabroso bota de miel y les gaseado con el vapor de agua hirviendo... parece mentira pero saltan, se suicidan, se lanzan al vacío.

Alex dijo...

El azar convierte a la vida en vida. Sin el azar seríamos más hormigas.

Djuna dijo...

arrojarse en un azar dulce y proyectado al fondo de una botella

miau dijo...

qué hermosas tus fotos. me imagino estar allá, así, sólo al verlas.

CrisTicienTa dijo...

Pero de vez en cuando, nos viene la lucidez y nos recurda q a pesar de ser, tan solo estupidos humanos, tambien estña bien salirse de la fila :)

Un bsito!

La del Planeta dijo...

Todo un sunami. Hay que tener mala ostia, eh.

La del Planeta dijo...

Se me olvidaba... me ha encantao.