domingo, 30 de agosto de 2009

Inclinación

Definitivamente creo que soñar con pendientes no debe ser bueno... o sí, no sé, mira, no sé...

Además por dos veces seguidas, la primera, angustiosa, aquel tejado de inclinación vertiginosa, enorme, largo, inmenso, y mi habitación arriba, allí arriba, en mitad de las lascas de pizarra... y la entrada estaba ahí, y el camino de subida al final del tejado, junto a la lomera, aunque, eso sí, había una barandilla, y subí... subía...

Desperté agobiado, angustiado, no quería volver a dormir, necesitaba espantar ese sueño, no podía seguir en él, así que me levanté y fui a otra habitación, a mirar por la ventana, a despertarme bien.

La segunda, curiosamente coincidente, cuando regresé a la cama. Se trataba, en esta ocasión, de un tobogán, uno esculpido en piedra, construido en la ladera de una montaña que terminaba convirtiendose en pared, y lo ascendía, lo escalaba, no sé que había arriba, no puedo recordarlo, pero sigo sintiendo el dolor en las palmas de las manos de lo fuerte que apretaba mi espalda contra el otro extremo, así era como trepaba en aquella cuenca vertical, la espalda en un lateral, las manos en otro, y resistiendo...

Desperté, de nuevo, con desazón, intranquilo... y ya no consentí en volver a dormir, así que esperé pacientemente que sonara el despertador, como sigo esperando no recordar...

jueves, 13 de agosto de 2009

Mecanismos

Era incapaz de recordar desde cuando tenía aquella herida en la encía, pero allí estaba, justo en el rincón donde se debería encontrar su muela del juicio. Resultaba una llaga "útil", por dolorosa.

Sucedía que cada vez que estaba a punto de ser demasiado sincero, excesivamente confiado, espontáneo, le bastaba tocarla, rozarla con la punta de la lengua, para conseguir que se dispersaran todas las palabras que estaban a punto de ser articuladas.

Bastó una tarde de besos, besos sanadores, besos reparadores, besos... enamorados, para que aquella hendidura se cerrara, y no quedara el más mínimo recuerdo del mecanismo que le había resultado tan indispensable.

Y es que, desde aquella tarde, sólo podía vivirla, a ella, con una determinación incondicional, sin reparos, ellos.

martes, 11 de agosto de 2009

imaginan su lugar, son libres

Solos, un día de Sol, de la mano, se les ocurrió que, en aquel preciso instante, florecían almendros... la idea, podría parecer de lo más anodina, pero... se encontraban en plena canícula, mitad de Agosto.

Nada consiguió detener su imaginación, siempre fueron tan libres...

martes, 4 de agosto de 2009

Morder necesariamente

Se presentaron de urgencia exigiendo con vehemencia la atención de un cirujano maxilofacial... ambos tenían la mandíbula desencajada.

La premura, la impaciencia, no estaba causada por el dolor físico que la propia luxación les provocaba, se motivaba por la necesidad de continuar besándose, devorándose, demostrándose a dentelladas el hambre que sentían el uno del otro.

domingo, 2 de agosto de 2009

Creando, de querer

Trataba de averiguar dónde se vendían las flores más bonitas de la ciudad, y así recorrió floristerías, viveros, almácigas, planteles, invernaderos... no le quedó uno por visitar.

Ocurría que, no le bastaba simplemente con que fueran bellas, sabía lo que buscaba, tenían que ser exactamente como necesitaba... y nada de lo que veía le llenaba completamente, ninguna de aquellas maravillas decía exactamente lo que quería contarle.

Entonces se dio cuenta, no existían, nadie podía crearlas para ella así, sólo él... y decidió pintárselas, con los labios, en la piel...