viernes, 13 de noviembre de 2009

puede que sea yo

Recuerdo aquellos vinilos... su proceso, su tratamiento, sus formas... y es que, era imprescindible tratarlos con extrema consideración... se levantaba el brazo del tocadiscos con sumo cuidado, luego se desplazaba lentamente hasta colocarlo sobre aquella zona donde, aparentemente, comenzaba el tema de interés y, de manera aún más pausada si cabe, se depositaba la aguja sobre el surco... ese surco en espiral casi casi infinito...

Después, mientras se encontraba girando y sonando, el más pequeño roce, la más mínima alteración, provocaba un sobresalto en la aguja que la llevaba a reproducir cualquier otra pista... a cualquier otro lugar...