sábado, 19 de diciembre de 2009

Aditamentos

cada vez que te giras para mirarme

Ella le había prometido que le regalaría una tarta el día de su cumpleaños, y, además, había conseguido convencerlo de que, a veces, la fecha en que se cumplen años puede modificarse ligeramente... por supuesto, siempre como un hecho muy muy excepcional y de forma completamente extraordinaria... pero, es que, les había resultado imposible compartir ese día concreto.

Ambos coincidieron en que no podía tratarse de un pastel cualquiera, ella quería cocinarlo para él, y él estaba encantado con la idea, tanto que se ofreció como ayudante. Era la primera vez que cocinaban juntos, bueno, realmente cocinaba ella, él se limitaba a seguir minuciosamente sus instrucciones... y claro, a interrumpirla en multitud de ocasiones con miradas, caricias y susurros... "estás tan bonita", le decía, y, tras comprobar que se dibujaba una sonrisa en sus ojos, volvía a su quehacer.

La receta estaba sobre la mesa, y aunque ella se la sabía de memoria, él, entre risas y besos, la consultaba de reojo para confirmar que no había ningún olvido.

"Ya, ya está todo", afirmó él después de comprobar que habían añadido todos los ingredientes, entonces ella lo miró, y sonriendo le dijo, "que te has creído tú eso, ven", lo agarró de la camiseta, lo atrajo hacia ella y se ataron en un abrazo formidable, como solo ellos dos saben, desmedido.

viernes, 18 de diciembre de 2009

tu murmullo abrasador

Emociones tras los matices.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Delicias

Volver, regresar, a veces, no resulta sencillo. Todo ayuda, o nada ayuda, no sabría decir.

De tantos abrazos, que debieron ser miles, o millones, o algo muy cercano al infinito, sí, ese infinito tan tan enorme que... que me sabe a poco, a apenas nada, porque en cuanto acaba uno necesito otro, y otro, y... pues, de tantos, mi abrigo quedó repleto de esas pelusas que decidía regalarle el suyo con cada acercamiento, con cada roce, cada vez que se comunicaban, cada vez que nos hablábamos muy muy pegados... no, no ayuda encontrarme alguna de sus huellas cada vez que me abriga, y justo ahora, tenemos una ola de frío.

Tampoco ayudan las galletas, esos pedazos de dulce que me regaló alojados en una cajita pintada de invierno... los trocitos de Luna, las estrellitas bronceadas, me llevan hasta ella cada vez que retiro la tapadera, cada vez que las respiro lentamente, cada vez que una de esas dulzonas se deshace en mi boca, despacio...

Y... aún menos su aroma... su esencia en mi mano, mi mano rastreadora, mi mano deleitosa, mi mano placentera... impregnada de... su exaltación...

jueves, 10 de diciembre de 2009

Doble

Tenía dos cinturones, semejantes, uno nuevo, el otro aún más reciente. Tenía dos abrigos, idénticos, uno oscuro, otro aún más negro. Tenía dos coches, similares, uno pulcro, otro aún más impecable. Tenía dos habitaciones, parecidas, una ordenada, otra aún más organizada...

Hacía todo lo posible por desdoblar su realidad, pensaba que, si una le fallaba, siempre podría recurrir a la otra. Supervivencia enfermiza.

El agotamiento lo mató.

viernes, 4 de diciembre de 2009

palabras apropiadas

Sonrisas
(de las que avivan latidos).
nuestro periplo lunar

Impalpables e innegables.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Procederes

Son formas, estilos, modos de hacer, de conducirse...

Tácito.
Callado, que no se expresa formalmente, sino que se supone o sobreentiende.

Meridiano.
Diáfano, indudable, que expresa con claridad una cosa.

A grandes rasgos, quiero decir, sin la minuciosidad tal vez requerida, podríamos decantar prácticamente cualquier actitud hacia uno de estos dos patrones.

Aunque, es muy probable que hubiera que incluir uno más, y es que hay ocasiones en las que la revelación es harto cristalina, de una nitidez deslumbrante, entonces podríamos recurrir a...

Soplamocos.
Golpe que se da a uno en la cara, especialmente tocándole en las narices.

Un día de Luna llena

De todos los monstruos clásicos, ésos que colman la fabulosa filmografía de terror, si tuviera que elegir entre...

Drácula, el más afamado de los vampiros, un ser dotado de una fuerza sobrenatural, control sobre la meteorología, con el poder de convertirse en un animal, uno repugnante, por supuesto, y, en fin, que duerme en un ataúd, bebe sangre...

Un licántropo, probablemente sea el más intercultural, el más globalizado, su caso es de lo más elemental, un hombre corriente, vulgar, anodino, que se convierte en lobo a la luz de la Luna llena. No tiene añadidos, es un lobo corriente y mordiente.

Y otros advenedizos como Frankenstein o el hombre mosca... nada que aportar, poco más que querubines, con sus alas y todo.

Pero, de todos ellos, si tuviera que escoger, me quedaría con la momia. Un muerto, o semi-muerto, o no-vivo, que se pasea aquí y allá embalado en apósitos, con esa existencia aparente, completamente envuelto, sin el más mínimo resquicio abierto a la realidad, cumplidamente resguardado ante cualquier importunio.

"Lo que me encanta del cine fantástico es que sea tan artesanal, tan de ingenio."
Paul Naschy.

Yo tampoco descanso las noches de Luna llena.
una victoria nada mas

Boyas al garete.