lunes, 18 de enero de 2010

Tangible

Es complicado, muy complicado, cuando dos miradas se descubren, se enfrentan, tropiezan... y ninguna de las dos decide escapar. Incluso aunque ocurra entre un extremo y otro de la calle, porque la distancia, en estos casos, se torna desdeñable.

La extraña sensación dirige los pasos, no se puede más que intentar averiguar qué encierra ese encuentro... y comienza una escaramuza en la que se suceden incansablemente sonrisas enmascaradas, especulaciones aventuradas e interrogantes irremediables.

Un paso de peatones, un semáforo en rojo, una espera inquieta, una vía libre, un camino decidido, una trayectoria simultánea, un proceder concurrente y... una derrota anunciada de regreso a la objetividad.

No, no, no... ¡en este caso no!, en esta situación ni la más potente de todas las bocinas podría acabar con la atracción que se torna, en sí misma, cierta e innegable.

2 comentarios:

candela dijo...

imposible no abstraerse de todo :)

besos

ILSA dijo...

Hoy me ha pasado en el metro, ha sido una mirada eterna, que ha debido durar algo menos de un segundo. Y ahí se ha quedado.

Pero quizá algún día no encuentre el camino de regreso a la irremediable objetividad.