miércoles, 3 de febrero de 2010

transgresores e imperfectos

El invierno es un patán tosco que nos obliga a revestirnos de angostas indumentarias, nos fuerza a ocultar nuestra piel de forma miserable, nos constriñe e impone la renuncia al tacto, al roce, a la caricia...

Suceden, sin embargo, coyunturas que avivan la certidumbre de que la primavera está cerca, circunstancias que nos provocan regocijo al mostrarnos esas pequeñas grietas que, incandescentes, exaltan la imaginación y, por ende, la sonrisa.

Hablo, por ejemplo, de los armoniosos tropeles alados que surcan el cielo construyendo mil figuras aventuradas, de esos almendros entusiastas que deciden detonar y arrollan al gris reinante... y claro, de nuestros cadenciosos despertares bajo tus sábanas, cuando, entre arrumacos, ignoramos que el Sol lleva horas ocupándose de manchar nuestros abrazos a los pies de tu ventana...

3 comentarios:

Bubble dijo...

mmm...

primavera...

:)

ILSA dijo...

"Bendito sea el sello de los sobres
de las cartas que llegan a tus manos,
la sopa del cocido de los pobres,
la ropa que te quitan los veranos."

O la primavera, ah! la primavera.

Me ha encantado!!

laralala dijo...

A ti la primavera ni fú ni fá.
A mi fá.
Aqui estamos en verano y hay una fina capa de ozono.
Besos.