lunes, 19 de julio de 2010

Proclive

Aún con los ojos nublados, mientras las últimas gotas de agua se apuran resbalando por mi cara, entreabro la puerta de la mampara, extiendo el brazo y... busco... toco, tanteo, exploro el vacío donde debería encontrarse... pero no, no está, no estoy...

Asumo que, después de unos días fugaces e inagotables, radiantes y risueños, envidiables e inmejorables, mi voluntad mantiene su querencia por nuestra realidad, por ti, y se niega a regresar conmigo.

1 comentario:

Alegria De La Huerta dijo...

Bonita imagen, pero mejor pero volver a ser uno, uno mismo, para poder contaminar al otro y volverse a uno mismo ;)