martes, 30 de noviembre de 2010

Restaurar

Aún no sé quién estaba dentro del baño que yo acostumbro a utilizar cada mañana para adecentarme y ducharme, el de color blanco, pero estaba ocupado, y tenía prisa, así que he entrado en el otro.

El otro es de color azul y más pequeño, tiene poco espacio, un pie de ducha mínimo y un lavabo diminuto, tanto que, al afeitarme, estaba casi pegado al espejo, también minúsculo. Y así, mirándome de tan cerca, es como he descubierto una delgada veta translúcida que cruza mis ojos de extremo a extremo, atravesando mis pupilas.

Mi primera reacción ha sido gritar, un estruendoso alarido que hubiera despertado a toda la casa si no viviera solo, y que me ha asustado incluso más que las franjas oculares. Después, ya calmado, una vez examinadas minuciosamente, he concluido que, sin duda, esas dos bandas distorsionan mi percepción del mundo, de la realidad, inclusive de ellas mismas.

5 comentarios:

Despistada dijo...

Estaría bien tener un botón detrás de la cabeza "Reset" que nos permitiese en algún momento de nuestra existencia poder pulsarlo y empezar de cero.

Sin prejuicios, ni complejos, ni ideas preconcebidas de cómo tienen que ser las cosas.

Me invade la curiosidad, el baño estaba ocupado, por quién? Si vives solo, como verás mi imaginación es limitada.

:)
Gracias por el post

Alegria De La Huerta dijo...

Quizás esa beta te permita ser a la par pesimista que optimista.

Azra dijo...

No sabes aún quién había en el otro baño? no debiste dejar la ventana abierta...

Laia... dijo...

Vives solo y no sabes quien había en el otro baño? Eso sí que da miedo y no las vetas blancas...

arena dijo...

apuesto a que en el otro baño estaba tu yo sin vetas blancas... ese que no quiere esconderse cuando se mira al espejo...