viernes, 4 de noviembre de 2011

Antecámara

Unos pies agitando el fondo arenoso conceden la coartada idónea a cualquier artimaña que precise la distracción del auditorio. Las alharacas, en ocasiones, sólo están indicadas para engreídos petulantes.

1 comentario:

Alegria De La Huerta dijo...

Una vez me mordió un pez, o una serpiente, o una raya... un bicho acuático de dos dientes. El dedo se me puso gordo, gordo, gordo.
Veremos lo que pasa en los próximos días.