jueves, 9 de febrero de 2012

Voilà

El barbado prestidigitador mangonea sin miramientos, y con gran maestría, a los avispados asistentes, le basta un espontáneo e inesperado movimiento de ojos para exigir a los presentes que trasladen toda su atención hacia una de sus manos, allá, al final del brazo extendido, donde sostiene un pequeño bombín. Todos y cada uno de los espectadores obedecen sin titubear.

La absolutamente imprevisible aparición de un ridículo gazapo enardece al gentío.

Mientras, en el otro extremo del escenario, un enorme paquidermo rosado sonríe orgulloso. El engaño ha vuelto a consumarse, nadie se ha percatado de que es él quien acciona el complejo mecanismo que transporta al conejo desde un cajón hasta el sombrero del sin par mago.

martes, 7 de febrero de 2012

Insolencia

"Existe la sensación de que está aumentando en todas partes", dice un eminente oftalmólogo cuando se le pregunta sobre la miopía.

Es un hecho que la cortedad de miras se extiende entre la población, y que son cada vez menos los tenedores de un entendimiento capaz de alcanzar más allá de los codos propios.

El resto, cómodos creyendo gobernar la amplitud que les circunda hasta esa articulación, viven orgullosos y convencidos de que nada puede ocurrir más allá que menoscabe su satisfacción personal.

Se trata, diríase, de la desvergonzada felicidad de los indolentes.