viernes, 25 de mayo de 2012

Desbaratarse

"Cuando se ha muerto dos veces", se decía el oficial al mando, "el honor y el orgullo no van más allá de la punta de los dedos".

En otras circunstancias, su entereza y determinación le habrían hecho acometer una embestida fatal contra el destacamento que les acechaba. Un par de tránsitos fueron más que suficientes para reconvertir su lealtad en supervivencia.

"¡Sálvese quien pueda!", acertó a vociferar justo antes de que un pedazo de plomo quebrara su garganta.